|
Islas Australes
Sentadas a horcajadas en el trópico de Capricornio, las Islas Australes, a 600 kilómetros al sur de Papeete, se encuentran repartidas en 1.280 kilómetros del Pacífico Sur, disfrutando de un clima más fresco que el resto de la Polinesia Francesa.
Las Australes son engañosas islas tropicales, que parecen naturalmente cálidas, con palmeras y cocoteros en la línea de la costa turquesa, y prósperos plataneros junto a los grandes campos de taro.
Pero no te dejes engañar. A menos que llegues allí entre en los meses de diciembre y abril, más vale que traigas un par de suéteres y calcetines calientes en la maleta; y seguro no necesitarás aire acondicionado.
Las Islas Australes están compuestas por dos grupos de islas: las Bass y las Tubuai. Las Islas Tubuai están formadas a su vez por cuatro islas, Rimatara, Rurutu, Tubuai y Raevavae, y el conjunto de las Islas María, mientras que las Islas Bass comprenden Rapa y Marotiri.
Una población combinada de 6.500 polinesios viven en las islas de Rurutu (la Isla de las Ballenas), Tubuai (la Isla de la Abundancia), Rimatara, Raivavae (Isla en los Albores del Mundo) y Rapa (la Hermanita de la Isla de Pascua), mientras que los Atolones de María y los Picos Rocosos de Marotiri están deshabitados.
Las cinco islas habitadas están todas a cierta distancia unas de otras, haciendo aún más extrema la lejanía. Se trata de islas montañosas de escarpadas costas, con unas impresionantes playas salvajes y antiguas fortalezas.
Las Islas Australes son un centro de producción agrícola, y sus mujeres son famosas por el arte tradicional del tejido de hojas de cocotero y pandanus, con las que elaboran sombreros, bolsos, alfombrillas y morrales.
Lejos de las distracciones de la civilización, estos esforzados agricultores y pescadores viven tranquilos, contentos de su vida en las aldeas donde las casas y las iglesias son a menudo construidas de piedra caliza y coral.
La cultura polinesia está viva en este rincón remoto, y es un excelente lugar para conocer e interactuar con los habitantes locales, comer alimentos saludables y descansar en una zona tranquila.
Para aquellos que buscan alejarse del bullicio y del ajetreo turístico, este es el lugar ideal, ya que no hay grandes complejos turísticos ni hoteles. Solo encontrarás pequeños hoteles y pensiones familiares en las islas Rurutu, Tubuai, Raivavae y Rapa.
Rurutu, la más septentrional de las Islas Australes, es una muy bonita isla con una circunferencia de 32 kilómetros dominada por Taatioe, una montaña de 389 metros de altitud.
Moerai, la aldea principal, cuenta con una gendarmería, una oficina de correos, un hospital, dos bancos, cuatro pequeñas tiendas, dos panaderías, un par de bares y una carnicería, además de pequeños hoteles y pensiones familiares, donde nos alojamos.
En Rurutu vimos el Tiki, una estatua gigantesca del dios A’a, y la tumba del navegante Eric de Bisschop. También disfrutamos de paseos a caballo, excursiones a cascadas - donde nos refrescamos en piscinas rodeadas de helechos – y espectaculares visitas a grutas de piedra caliza con estalactitas y estalagmitas.
También visitamos las otras islas. Nuestra favorita fue Tubuai, donde recorrimos el Fuerte George y la Ermita de Santa Elena, cerca del Puerto Mahu. Si quieres vivir una experiencia realmente emocionante, prueba la escalada al Monte Taita, donde descubrirás salvajes senderos rodeados de exuberante vegetación.
Raivavae, con sus 28 islotes y 4 pueblos de solo 991 habitantes en total, es un refugio de aves marinas y una de las más indómitas de las Islas Australes, con cimas cubiertas de helechos de más de 430 metros.
Por último Rapa, la más alejada y fría de todas las islas, posee 12 vestigios de antiguas fortalezas abandonadas. Sus habitantes, pescadores, cazadores, agricultores y artesanos, nos recibieron cálidamente y compartieron con nosotros su sabrosa mesa de langostas y exóticos pescados del Pacífico Sur.
|